NIÑOS, REFLEXIÓN, Sin categoría

CONCURSO POSTAL DE NAVIDAD

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En el colegio de mis hijos se celebra todos los años un concurso de postales de Navidad entre los alumnos. Se elige una postal ganadora por clase y el resto decoran las paredes cercanas al salón de actos. Allí se celebra la actuación de Navidad a la que acudimos los padres.

No es una actividad exclusiva de este colegio. Muchos otros también la celebran y se lleva realizando desde hace muchos años. Quizás esta sea una de las razones por las que se sigue haciendo igual año tras año.

Los niños más pequeños participan en esta actividad ilusionados. A medida que avanzan los cursos esto cambia. La desilusión que experimentan cuando no resultan ganadores hace que en los años siguientes se coloree la cartulina más por compromiso que por otra cosa.

Y yo me pregunto: ¿Es necesario crear competición en un ejercicio que podría ser fantástico para que los niños disfruten mostrando su compañerismo y creatividad? El hecho de pensar en ser ganadores muchas veces coarta su propia imaginación ya que se fijan en qué dibujaron ganadores de otros años y siguen lo que ellos hicieron.

Para los niños, el tener la oportunidad de que sus padres vean expuesta su obra (para ellos la mejor hasta que un jurado dice lo contrario) es suficiente premio. O eso creo yo.

Bastante competencia hay en el día a día como para que sigamos añadiendo más. Me gustaría que hubiera más cooperación. ¿Qué pasaría si en lugar de postales individuales, hicieran murales grupales para decorar el pasillo que lleva hasta el salón de actos? ¿Qué pasaría sino eligieran ganadores?

¿En el colegio de tus hijos también hay concursos de este tipo? ¿Cómo lo viven ellos? Espero tus respuestas en comentarios y, si crees que a alguien le puede gustar esta entrada, no dudes en compartirla. Muchas gracias.

Texto y fotografía: Raquel Reguero

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Sin categoría, VIDEO

MI DIARIO Y UN REGALO MUY ESPECIAL PARA MIS HIJOS

 

Empezamos las entradas de este mes con algo muy personal. En el video de hoy os cuento cómo he conseguido  ser constante en las actualizaciones de mi diario y también os hablo de un regalo muy especial que estoy haciendo para mis hijos. Espero que os guste.

 

 

LIBROS, Sin categoría

“LA NIEVE BAJO LOS TEJADOS” DE INÉS APRAIZ

La nieve bajo los tejados

 

Este es el segundo libro que ha publicado una escritora de mi ciudad, aunque realmente fue el primero que escribió. Inés hace magia con las palabras. Es capaz de describir las situaciones cotidianas de una manera muy especial y consigue transmitir las emociones de los personajes hasta que llegan al corazón del lector.

“La nieve bajo los tejados” habla de la amistad, de las relaciones de pareja, de la familia… de la vida real. De lo bonito y de lo menos bonito que nos pasa en el día a día. De las emociones que nos invaden y que hacen que nos sintamos vivos o, en ocasiones, invisibles.

En mis anteriores entradas sobre libros, siempre he recogido alguna frase que me ha gustado o llamado la atención. Esta vez me resulta complicado rescatar solo frases. Me quedo con párrafos enteros que no sería justo transcribir aquí. Os recomiendo que lo leáis al completo para disfrutarlo al máximo.

Cuando conocí el título me transmitió tristeza y al leer el libro me quedo con la sensación de esperanza. ¿Te sueles fijar en el título de los libros o en la sinopsis del mismo para decidirte por su lectura? ¿Prefieres autores nóveles o los que tienen un amplio catálogo de publicaciones? Espero tus respuestas en comentarios y, si crees que a alguien le puede gustar esta entrada, no dudes en compartirla. Muchas gracias.

 Texto y fotografía: Raquel Reguero

 

 

MATERNIDAD, NIÑOS, Sin categoría

ESTABLECER ACUERDOS CON LOS NIÑOS

Contrato

 

Llegar a acuerdos con los niños puede ser largo y costoso. Cuando sus intereses y los nuestros son diferentes, es complicado alcanzar un punto intermedio que nos satisfaga a todos.

Pero lo que a mí me resulta frustrante de verdad es  cuando llega la hora de llevar a la práctica aquello que hablamos, y en lo que estábamos de acuerdo, y se han olvidado o nieguen lo que habíamos decidido.

Para que no haya olvidos o malos entendidos y haya compromiso, en casa utilizamos los contratos. En ellos escribimos las decisiones que hemos tomado, lo más detallado posible, y firmamos todas las partes implicadas.

Lo que queda escrito en el papel perdura y podemos recurrir a ello cuando queramos. Además, el haberlo firmado confirma que estamos de acuerdo todos.

Es una herramienta para utilizar puntualmente. Tampoco vamos a llenarnos de contratos pero, cuando son temas que nos preocupan y suelen llevarnos a discusiones frecuentes es una fórmula que a nosotros nos funciona.

Os cuento como ejemplo un contrato que firmamos en casa hace tres años, que revisamos anualmente, y nos funciona muy bien.

Una queja frecuente de mis hijos era que “nunca” íbamos a una hamburguesería. A mí me parecía que íbamos demasiadas veces. Así que hablamos todos y redactamos un contrato donde nos comprometíamos a ir un máximo de seis veces al año. Incluimos una tabla con seis casillas y ahí marcamos cada vez que vamos. Los niños eligen cuando ir sabiendo que cuando se complete la tabla no podrán ir hasta el año siguiente.

Desde entonces no ha habido más discusiones por este tema. Y ellos mismos controlan cuantas veces han ido y las que les faltan por completar la tabla. Os diré que este año a fecha de hoy solo hemos ido tres veces y no hemos tenido una sola discusión por el tema de la hamburguesería.

¿Utilizas los contratos con tus hijos? ¿Cómo llegas a acuerdos con ellos?  Espero tus respuestas en comentarios y, si crees que a alguien le puede gustar esta entrada, no dudes en compartirla. Muchas gracias.

Texto: Raquel Reguero

REFLEXIÓN, Sin categoría

¿QUÉ HAGO CON MIS SENTIMIENTOS?

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Hace unas semanas vi en Instagram la foto de una mujer desolada. Cuando pensaba que estaba recuperada del cáncer de pecho que había sufrido y estaba a la espera de una reconstrucción, le diagnosticaron  la enfermedad en el otro pecho.

La sigo habitualmente en la red. Me parece una mujer fuerte y divertida. Admiro cómo se enfrenta a las dificultades de la vida. Así que esta noticia me entristeció enormemente.

Debajo de la fotografía donde aparecía llorosa, ojerosa, triste, abatida… (la situación no era para menos) se veía otra donde se reía y hacía muecas divertidas con su hija. Lo acompañaba con un texto que decía que las madres a veces tenemos que ser buenas actrices.

Ese comentario se me quedó martilleando en la cabeza. Yo siempre he sido gran defensora de ser sincera con mis hijos y mostrar mis verdaderos sentimientos es una manera de serlo. Además, si quiero que los niños expresen lo que sienten creo que debería enseñarles a hacerlo con mi ejemplo.

Ningún sentimiento es malo, todos son aceptables. Si los ocultamos parece que admitimos que no son buenos, que no deberíamos sentirnos así.

Realmente es una situación muy dura emocionalmente por la que está pasando esta mujer. En ningún momento juzgo cómo lo está haciendo ella. La duda me viene a mí: “¿Cómo actuaría yo en una situación así?” “¿ Seguiría pensando que mostrar mi dolor delante de mis hijos es lo mejor que puedo hacer o trataría de que no vieran mi sufrimiento?”

¿Qué pensáis vosotros sobre ser sinceros con vuestros hijos en situaciones “delicadas”? ¿Soléis mostrar con naturalidad vuestros sentimientos delante de los niños o los maquilláis? Espero tus respuestas en comentarios y, si crees que a alguien le puede gustar esta entrada, no dudes en compartirla. Muchas gracias.

Texto: Raquel Reguero

LIBROS, Sin categoría

“LA LECCIÓN DE AUGUST” de R.J. PALACIO

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En algunas librerías he visto este libro en la sección de “juvenil” y en otras en la parte de narrativa para adultos. Después de leerlo, yo diría que es una lectura estupenda a partir de los 10 años.

August, el protagonista, es un niño a punto de comenzar quinto de primaria. Será la primera vez que acuda al colegio ya que hasta este momento ha estudiado en casa con ayuda de su madre. Si llegar nuevo a un colegio es difícil para cualquier niño, imaginaos para uno que tiene una cara diferente debido a una enfermedad que padece desde su nacimiento.

 A lo largo del libro nos cuenta sus experiencias, sus  miedos, sus alegrías, sus dudas… en primera persona. No solo habla August en estas páginas. También lo hacen su hermana, su amiga Summer, algún compañero de clase, el novio de su hermana y más personas que forman parte de su vida. Todos ellos narran desde su propio punto de vista cómo viven la misma situación.

Precisamente, por ese cambio de perspectiva me parece un buen libro para tratar con los niños temas como la empatía, la amistad, el respeto o las diferencias.

Me quedo con dos frases que dice August:

  • Creo que la única razón por la que no soy normal es porque nadie me ve como alguien normal.
  • Todos deberíamos recibir una ovación al menos una vez en nuestra vida.

Y un frase que dice el señor Traseronian:

  • Uno debería ser más amable de lo necesario. Como seres humanos, llevamos dentro no solo la capacidad de ser amables, sino la elección de poder ser amables.

¿Conoces otros libros dónde la empatía es protagonista de la historia? ¿Utilizas libros etiquetados para adultos para enseñar “lecciones” a tus hijos? Espero tus respuestas en comentarios y, si crees que a alguien le puede gustar esta entrada, no dudes en compartirla. Muchas gracias.

Texto y fotografía: Raquel Reguero